Tuve que mentir para recibir una educación de alta calidad

Current Events & News | 09/21/2020

Jessica Mayorga
VP of Marketing & Communications

Nací en la ciudad de Washington a una mamá cubana y papá colombiano. Hasta llegar al segundo grado, asistía una escuela elemental en uno de los mejores distritos escolares de la nación. Pero, cuando cambio mi dinámica familiar, mi abuelita y yo nos mudamos un área en Maryland no conocida por alta calidad educativa. A los tiernos 7 años de edad, yo ya sabía que las escuelas que me tocarían en mi nuevo vecindario eran “malas.” Donde yo vivía, era peligroso salir a jugar afuera y las escuelas reflejaban esa realidad. Entonces, mentí—fue mi idea aun a esa edad. Fui a la secretaria en mi escuela “buena” unos días después de haberme mudado y les dije que mi nuevo hogar se ubicaba en la avenida Flower—a unas cuadras de mi escuela. En realidad, esa era la dirección de mi tía pero diciendo que yo vivía ahí quería decir que no tendría que cambiar de escuela.

Yo tenía que tomar esas decisiones y navegar el mapa de mi vida—eso es lo que uno hace como hija de inmigrantes de primera generación de donde yo vengo. Uno se convierte en la portavoz de la familia, la que investiga, la interprete. Esto hace que uno madure antes que otros jóvenes pero también le da a uno una vista a sistemas y procesos que la mayoría de otros muchachos no toman en cuenta.

Me encantaba ir a la escuela. Yo tenía sueños y deseos más allá de lo que mi abuelita podía haber imaginado y yo sabía que la educación era la llave para lograr lo que yo quería en la vida. Así que exploré mis opciones y justifique mi decisiones de mentir porque no sentía que era mi culpa que mi código postal me obligaba asistir a una escuela “mala.” Todas las escuelas deberían de ser buenas pero yo no tenía tiempo para esperar que ese cambio sucediera en mi escuela.

Décadas después, trabajo en Stand porque quiero ser parte del cambio—un cambio que nunca sucedió en la escuela que me correspondía donde me crie. No quiero que otros estudiantes y padres sientan que tienen que navegar un sistema para asegurar que sus hijos reciban una buena educación—sobre todo cuando los padres no hablan inglés, no hayan recibido mucha educación formal, o están muy ocupados con varios trabajos para poder dedicar horas incontables para pelear por lo que debe de ser un derecho fundamental para todos los estudiantes. Nuestros hijos merecen más. Yo fui afortunada, quizás tuve suerte. La calidad de la educación de un joven no debería dejarse la suerte. 

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El mes de la herencia hispana es del 15 de septiembre – 15 de octubre. Este año en Stand hemos decidido darle la plataforma a nuestras colegas Latinas para que compartan su historia de como llegaron a Stand y porque nuestro trabajo es importante para ellas. Le invitamos a que lea sus historias, aprenda sobre ellas y nos acompañe a tomar acción para lograr justicia social. Al unirse a este grupo usted estará entre los primeros que recibirán alertas de acción sobre temas importantes para nuestras comunidades desde justicia racial y criminal hasta otros temas que hablan sobre la inequidad que nuestros niños experimentan y como puede ayudar. Por favor lea estas historias y considere compartir con nosotros su historia y como estas experiencias le han ayudado a inspirar su lucha para que todos los estudiantes reciban una educación de alta calidad.

 

 

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