Determinado, dedicado e indocumentado

Nota del editor: La administración del presidente Trump tiene pólizas que tienen a nuestras escuelas publicas tratando de descifrar como apoyar y proteger a sus estudiantes inmigrantes, maestros, y familias. Estamos compartiendo historias de DREAMers para resaltar a inmigrantes indocumentados que contribuyen a la educación publica en los Estados Unidos. Únase a nosotros en nuestro esfuerzo para asegurar que TODOS los niños tengan acceso a una educación de calidad y la oportunidad de seguir todos sus sueños, visite stand.org/daca.

Llegue a los Estados Unidos en 1995 a la edad de 8 años, todavía recuerdo lo extranjero que Nueva York fue para mí.  La nieve, la gente, la escuela – todo fue un puro choque culturar. Me tomó tiempo, pero fui capaz de adaptarme a el nuevo ambiente, a la gente, a la locura de la ciudad, y la secundaria. Yo puedo – mejor dicho, yo quiero – decir que soy un verdadero neoyorquino y americano. Pero no lo soy, y es porque soy indocumentado.

No fue hasta después de terminar la secundaria que me enteré que no tenia papeles. Al principio no comprendí lo que eso significaba. No fue hasta después de mi primer año en la universidad cuando buscaba una practica profesional que me di cuenta de que no podía hacer nada. No podía trabajar, manejar un carro, o abrir una cuenta de banco. Pasé  porn momentos  difíciles. Estaba en un lugar donde miraba a todo el mundo moverse con su vida y yo estaba atrapado sin poder salir de esta situación. Estaba muy enojado con todo el mundo y con mis padres por haberme hecho pasar este gran dolor.

Aun con todo esto, fui capaz de encontrar mi propósito. Con la ayuda de muchas personas, yo decidí convertirme en un consejero escolar. Quiero trabajar con estudiantes de secundaria y compartir mis experiencias. Quiero demostrarles que aun en los tiempos difíciles no se pueden rendir.  Todo tiene que ver con el tiempo. Cuando obtuve mi maestría en consejería escolar, la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) fue anunciada. Tuve la oportunidad de vivir una vida normal y poder `alcanzar’ a mis colegas. Hoy trabajo en una secundaria que me encanta.

Todavía me preocupo por mi futuro. La pérdida de DACA puede significar que yo pierda mi trabajo y carrera profesional. Pero no tengo miedo. Seguiré luchando por lo que amo y continuaré trabajando con mis estudiantes pase lo que pase.

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